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 Biotecnología  ADN recombinante  

ADN recombinante
El ADN como soporte de la información genética. Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) Volver a índice de Biotecnología

La tecnología del ADN recombinante permite el aislamiento de un gen de un organismo para introducirlo en otro. Entre sus aplicaciones se encuentra la producción de grandes cantidades de la proteína codificada por dicho gen, como por ejemplo proteínas humanas en cantidad suficiente para que puedan ser utilizadas como fármacos. Las proteínas obtenidas por esta técnica se denominan proteínas recombinantes.

Antes de la tecnología del ADN recombinante también se utilizaban como medicamentos algunas proteínas, sin embargo la manera de obtenerlas era o bien por síntesis química, o bien mediante el aislamiento de la proteína a partir de su fuente natural (tejido o fluido animal, humano o de plantas). No obstante, ambas técnicas tienen sus limitaciones. La síntesis química debido a su complejidad y elevado coste sólo es aplicable cuando la proteína de interés es muy pequeña. Por su parte, el aislamiento de las proteínas a partir de la fuente natural a menudo se encuentra con el problema de que el rendimiento de la extracción es muy bajo. Por ejemplo hasta hace relativamente poco tiempo la única manera de obtener factores de coagulación para personas hemofílicas era mediante la manipulación de litros de sangre, y era necesario procesar cientos de hipófisis de cadáveres humanos para sacar una pequeña cantidad de hormona del crecimiento, imprescindible para tratar algunos problemas de enanismo. Mediante la aplicación de las técnicas de ADN recombinante es posible solventar estos problemas y obtener proteínas que no se podrían conseguir con los métodos tradicionales.

La tecnología de ADN recombinante se desarrolla en tres pasos: el aislamiento del gen de interés, la clonación y expresión de dicho gen, y la producción a gran escala de la proteína codificada por el gen. Cada uno de estos procesos precisa de unas herramientas la mayoría de las cuales son ofrecidas por la propia naturaleza.

El aislamiento de un gen no es fácil. Originariamente lo que se hacía era aislar la proteína de la que se quería obtener el gen e intentar determinar por medios químicos la secuencia de aminoácidos que la componían. Este proceso se denomina secuenciación de proteínas y a diferencia de la secuenciación de ADN es técnicamente muy complicado. Si la proteína es suficientemente pequeña puede ser secuenciada en su totalidad y esta información, gracias al código genético, era utilizada para sintetizar químicamente el gen. Para proteínas de tamaño medio o grande lo que se hacía era secuenciar solamente una pequeña parte de la proteína y, utilizando también el código genético, fabricar una cadena de ADN de 15 ó 20 nucleótidos que era complementaria a una de las cadenas del gen o al ARNm correspondiente. Esta corta cadena de nucleótidos se marcaba radiactivamente o por fluorescencia y se utilizaba como sonda para identificar el gen completo o el ARNm completo que llevan la información para sintetizar la proteína de interés. En el caso de que hayamos localizado el ARNm tenemos que convertirlo en ADN. Este proceso se hace mediante la enzima llamada transcriptasa inversa. La cadena de ADN obtenida utilizando la información de un ARNm se llama ADN complementario o abreviadamente ADNc. Actualmente gracias a la existencia de genotecas y a la secuencia de muchos genomas, entre ellos el humano, el aislamiento de cualquier gen es una tarea mucho más simple.

DNA recombinado

Vectores de transferencia: Plásmidos
Los primeros experimentos destinados a conseguir producir proteínas humanas en microorganismos fallaron porque, a pesar de que se conseguía introducir el gen en la célula huésped que debía fabricar la proteína humana, ésta en lugar de llevar a cabo este proceso, o bien degradaba el gen que se le había introducido, o bien a medida que la célula se dividía, sólo una de las hijas recibía copia del gen humano por lo que dicho gen iba diluyéndose. Estos problemas fueron soslayados cuando se descubrió que se podían emplear unas herramientas que también están en la naturaleza: los plásmidos y los virus. Los plásmidos son moléculas de ADN circular que se encuentran en muchas bacterias y levaduras, y que se caracterizan porque pueden replicarse, es decir "reproducirse", independientemente del genoma de la célula. Muchos de ellos contienen genes de resistencia a antibióticos, lo que permite distinguir las células que han incorporado el plásmido, y que por consiguiente son capaces de crecer en un medio con el antibiótico, de las demás. Por su parte, los virus son entidades que están especializadas precisamente en insertar su material genético en células y utilizar la maquinaria de éstas para multiplicarse. Los plásmidos y virus permiten introducir el gen de interés en la célula huésped, por lo que se denominan moléculas transportadoras o vectores.

Enzimas de restricción
En general para introducir el gen de interés en el genoma de estos vectores se utilizan las enzimas de restricción. Estas enzimas cortan los genomas en unas secuencias específicas. Cortando el genoma huésped y el gen a insertar con las mismas enzimas los extremos de ambos se vuelven "cohesivos". Esto es, se podrán unir debido a la complementariedad de su bases. Después, gracias a otra enzima denominada ligasa, se vuelven a unir las cadenas de los ácidos nucleicos quedando insertado nuestro gen de interés en el lugar del genoma del vector que nos interese.

Células huésped
Una vez que el vector presente el gen de interés, se transfiere a la célula huésped. Un buen organismo huésped debe caracterizarse por:

    1. Poder crecer rápidamente.
    2. Hacerlo de manera barata.
    3. Que sea fácilmente manipulable.

Hay tres tipos de células huésped: bacterias, especialmente cepas de Escherichia coli, levaduras y ciertas células eucariotas como las líneas celulares derivadas de algún mamífero. Cada uno de estos tipos celulares tiene sus ventajas e inconvenientes. Las bacterias se caracterizan porque su material genético es muy simple, suelen crecer muy rápido y las condiciones de crecimiento son bastante sencillas. Su principal inconveniente es que no llevan a cabo algunas de las modificaciones que sí realizan las células eucariotas en las proteínas, por ejemplo la glicosilación. Las levaduras y las líneas celulares son más complicadas, especialmente estas últimas, no crecen tan rápido y suelen ser más difíciles de tratar. No obstante, la ventaja es que ambos sistemas pueden llevar a cabo modificaciones como las descritas anteriormente.

Clonación
Una vez escogida la célula huésped se pone en contacto con el vector al que se ha incorporado el gen de interés. Mediante diferentes técnicas se facilita la entrada del vector en las células. A continuación hay que separar las células que han incorporado el vector del resto. Una de las células modificadas se hace crecer obteniéndose así múltiples células hijas que contienen el gen y que proceden de una única célula inicial. Este proceso de seleccionar y hacer crecer una única célula se denomina clonación. Las células hijas fabricarán todas sus proteínas más la proteína extraña que se le ha introducido. La síntesis de la proteína deseada por la célula huésped es lo que se conoce como expresión del gen de dicha proteína. Cuantas más células huésped estén fabricando la proteína de interés, mayor cantidad de dicha proteína se podrá obtener. Para ello el clon de células huésped que mejor expresa el gen de la proteína de interés se selecciona, se inocula a un fermentador o a botellas de cultivo- en función del tipo de célula huésped- y se permite que las células crezcan ofreciéndoles las condiciones más favorables de temperatura, humedad, nutrientes, etc.

Tras obtener suficiente cantidad de proteína de interés, ésta se aísla a partir del medio de cultivo en el que crecen las células o del interior de las propias células dependiendo del tipo de células que se utilizan como sistema de expresión y de cómo se haya diseñado el gen de dicha proteína. El aislamiento de una proteína a partir de la mezcla de células, nutrientes y otras moléculas presentes en el medio de cultivo es una tarea cuya puesta a punto puede ser compleja y que requiere la aplicación de variadas técnicas bioquímicas de separación como las cromatografías. En caso de que la proteína recombinante se vaya a utilizar como medicamento, el paso siguiente es la formulación de la proteína purificada, que es el proceso por el cual la proteína se preparará en su forma farmacéutica definitiva que será la que le dará la máxima estabilidad y eficacia.



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