Los ganaderos y granjeros han seleccionado durante siglos los mejores animales
y las mejores plantas para obtener un mayor rendimiento de sus granjas. Además,
intentaban mejorar sus cualidades cruzando individuos de distintas razas e incluso
de diferentes especies para generar, de una manera azarosa, nuevas razas o variedades
con mejores propiedades.
Un conocimiento más profundo de la fisiología de las plantas y su relación
con el medio ambiente permitió optimizar los fertilizantes y los pesticidas
utilizados en la agricultura dando lugar a lo que se ha denominado la Revolución
Verde. Gracias a estas técnicas, iniciadas en la década de 1970, se duplicaron
y hasta triplicaron los rendimientos de las plantaciones. Sin embargo esta metodología
implica el uso indiscriminado de pesticidas, los cuales en muchas ocasiones
son tóxicos para otras especies o para el medio ambiente. En los últimos años,
y gracias al avance en los conocimientos en la genética de las plantas, se obtuvieron
plantas transgénicas que son resistentes a grandes cantidades de estos pesticidas,
que muestran una resistencia propia a ciertas plagas o incluso que pueden crecer
en suelos extremadamente salinos o secos.
La flexibilidad que muestran estas técnicas permiten otros usos más atractivos
para el consumidor final como son la mejora de las características nutritivas
de los cultivos de plantas transgénicas, como pueda ser la modificación del
contenido y calidad de las grasas, o la producción de productos farmacéuticos
tales como vacunas, anticuerpos, citoquinas, etc. Este uso también se pretende
generalizar con animales transgénicos cuya leche se halle enriquecida en algún
producto de interés. Estos sistemas de producción son más baratos que los métodos
clásicos utilizando fermentadores por lo que se podrían bajar los precios de
ciertos medicamentos e incluso podría extenderse esta tecnología a países con
un menor desarrollo industrial.
Los sistemas de cultivos in vitro de plantas vegetales son otro de los
grandes avances de la biotecnología en este campo. Gracias a estos cultivos
se pueden obtener plantas libres de enfermedades, realizar rejuvenecimiento
de especies por propagación vegetativa, obtener productos de interés industrial
y mejorar genéticamente especies vegetales. Para ello se parte de alguna zona
o tejido de la planta adulta para su procesamiento in vitro, después
del cual se generan nuevas plantas con un fenotipo o genotipo diferenciado y
especializado en las cualidades que hayamos seleccionado.
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