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Células madre (embrionarias y adultas) |
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Se denomina célula madre a toda célula del embrión, feto u organismo adulto
que, bajo ciertas condiciones, tiene la capacidad de reproducirse a sí misma
durante largos periodos de tiempo y además tiene el potencial de originar células
diferenciadas de todo tipo de órganos y tejidos.
La posibilidad de utilizar células madre embrionarias humanas
con fines terapéuticos ha dividido a la sociedad en dos grandes grupos, unos
acérrimos defensores de esta posibilidad y otros frontalmente enfrentados porque
piensan que los potenciales perjuicios son mayores que los potenciales beneficios
que esta técnica conlleva. El origen de la polémica surgió cuando, en 1998,
una grupo de investigadores publicó que había establecido líneas embrionarias
humanas de células madre (stem cells). Hasta esa fecha se había venido
trabajando con este tipo de células pero de origen murino, en ese momento se
abría la posibilidad de curar enfermedades a partir de este tipo de células.
Se ha sugerido que este tipo de células podría utilizarse para tratamientos
de parkinson, diabetes, distrofias musculares, daños traumáticos en la columna
vertebral o infartos al corazón, entre otros. En este caso las células madre
se diferenciarían in vitro hacía las células o tejidos de interés para
trasplantarse posteriormente al paciente. Además se piensa que estos trasplantes
no activarían el sistema inmune evitando así su rechazo. Incluso estas células
podrían transformarse con protocolos de terapia génica antes de su trasplante.
Sien embargo la mayoría de estas posibilidades tienen poca base experimental
y se desconoce en la actualidad si son realmente viables o no.
Otro gran campo de investigación con células madre se focaliza en el uso de
las células madre adultas, esto es, obtenidas de los tejidos de un organismo
adulto. En principio estas células son capaces de generar diferentes tejidos
e incluso de reparar zonas dañadas tras una lesión, infarto, etc. Sin embargo
existe una gran discusión acerca de la localización de estas células madre adultas,
del verdadero potencial de transdiferenciación que posean y de su utilidad en
estas aplicaciones terapéuticas. Sea como fuere, la realidad es que con las
células madre, tanto adultos como embrionarias, se ha abierto un campo de enorme
potencial biomédico aunque aún tendrán que transcurrir algunos años para que
definamos sus verdaderas aplicaciones.
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