Una de las aplicaciones más fascinantes de la biotecnología es la determinación
de las huellas dactilares genéticas (patrón de ADN de un individuo). La obtención
de huellas dactilares genéticas es una técnica que permite comparar la secuencia
de bases de muestras diferentes de ADN para determinar si las muestras proceden
del mismo individuo o no, o si están emparentadas. Utilizando sondas de un ADN
determinado marcado con elementos radiactivos, los investigadores pueden crear
perfiles genéticos de los individuos de manera mucho más específica que la que
se obtiene mediante la tipificación de sangre convencional. La probabilidad
de que dos individuos tengan la misma huella genética es muy remota, de una
entre más de 40 millones. Cantidades minúsculas de sangre, semen, pelos u otras
muestras son suficiente para llevar a cabo este tipo de análisis, por lo que
las aplicaciones forenses o en pruebas de paternidad de esta técnica son especialmente
importantes.
Esta misma técnica tiene otras muchas aplicaciones: los genetistas pueden estudiar
enfermedades hereditarias a través de varias generaciones, y pueden tener una
base mejor para emitir un consejo genético. Los inmunólogos pueden hacer mejores
seguimientos de los trasplantes. Los antropólogos pueden determinar los vestigios
de poblaciones antiguas (ej. se ha obtenido la huella dactilar genética incluso
de momias de 2.000 años) o esclarecer situaciones históricas en controversia
(p.ej. se identificaron claramente los restos del zar de Rusia Nicolás Romanov
II, ejecutado por los bolcheviques en 1918). Por su parte, los zoólogos pueden
conocer el grado de endogamia de especies amenazadas de extinción.

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