Cada célula produce miles de proteínas, cada cual con su propia función. A
la colección de proteínas de una célula se le llama Proteoma y Proteómica a
la ciencia que estudia la estructura, función, localización e interacción entre
las proteínas, dentro y fuera de la célula. La sinergia entre la Genómica Estructural,
la Funcional y la Proteómica está facilitando una visión del conjunto gen-proteína-función
que permitirá enlazar las causas biológicas moleculares con las consecuencias
fisiopatológicas de una enfermedad.
Las proteínas son mucho más complejas que el DNA. Éste es la repetición lineal
y al azar de cuatro subunidades llamados nucleótidos. Aquéllas repiten al azar
20 o más subunidades llamadas aminoácidos que, para desempeñar una función,
necesitan adoptar estructuras tridimensionales. Las secuencias de proteínas
que intervienen en estos plegamientos están identificados pero no sabemos qué
procesos gobiernan tal plegamiento. Por esta razón, el Proteoma es dinámico
y variable en el tiempo de una célula a otra. Depende de las células vecinas
y de las condiciones exteriores y un único gen puede codificar la información
para proteínas diferentes. Ante tal variabilidad, el objetivo de la Proteómica
se centra en los siguientes fines:
- Catalogar las proteínas producidas por los diferentes tipos de células.
- Descubrir la función de una proteína.
- Determinar cómo la edad y las condiciones externas afectan la producción
de proteínas.
- Asignar un origen celular a las proteínas.
- Determinar las diferencias en las proteínas producidas entre células sanas
y dañadas.
- Caracterizar la progresión de una patología, los pasos de un proceso infeccioso
o la respuesta bioquímica de una planta a un insecto monitorizando la producción
de proteínas.
- Determinar la secuencia de aminoácidos y otros aspectos bioquímicos que
afectan la función de la proteína.
- Hallar la estructura tridimensional de las proteínas.
- Descubrir como interaccionan las proteínas entre sí, dentro y fuera de
las célula.
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