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Tecnología de transgénicos |
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El origen de los animales transgénicos (animales que poseen genes de otras
especies además de los suyos propios), se debió a su uso como modelos de enfermedades.
Durante más de un siglo los ratones se han empleado para investigar la seguridad
y eficacia de nuevos fármacos. A esto se le unió el descubrimiento de que genes
humanos pueden ser introducidos en el ADN de ratón, y así surgieron estos animales
para desarrollar modelos de enfermedades humanas. Los sistemas para generar
estos animales transgénicos son los siguientes:
- Microinyección de ADN en el de ovocito o en el cigoto.
- Electroporación de cigoto.
- Transfección de células totipotentes.
- Transfección de gametos.
- Transferencia de núcleos transfectados (clonación).
- Vectores virales.
Las implicaciones médicas de emplear animales transgénicos en investigación
son enormes. Por ejemplo, cuando se introducen oncogenes en ratones transgénicos,
estos animales son modelos más reales para probar tratamientos nuevos contra
el cáncer que los ratones normales. De una manera parecida, conejos transgénicos
inoculados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) son modelos mejores
para investigar posibles vacunas contra el SIDA. También es posible estudiar
alteraciones neurológicas en animales mediante la introducción de genes en ratones
que creen las condiciones necesarias para mimetizar la enfermedad humana. Los
animales transgénicos pueden además ayudar al desarrollo farmacéutico en otras
áreas, incluidas las deficiencias inmunitarias y las alteraciones genéticas.
A medida que se identifiquen más genes y que mejore nuestra capacidad para aislarlos,
introducirlos en otras células y expresarlos, el uso de animales transgénicos
para la investigación irá en aumento.
Otra posibilidad terapéutica es la de recurrir a animales transgénicos como
donantes de órganos. En los últimos 40 años se han realizado casi media centena
de xenotrasplantes de distintos órganos: hígado, riñón, corazón y médula ósea,
procedentes en su mayoría de mandril y chimpancé, con resultado negativo en
todos los casos. En los último años se han generado cerdos
transgénicos que expresaban el antígeno que regula la activación del complemento
humano, con la intención de evitar el rechazo hiperagudo. Sin embargo, la posibilidad
de que se transmitan al hombre infecciones virales de origen animal ha frenado
en cierta medida las expectativas creadas por esta técnica.
Otra aplicación de los animales transgénicos es utilizarlos como productores
de sustancias de interés. Por ejemplo, ya se han desarrollado vacas transgénicas
para producir lactoferrina, una proteína natural empleada en productos como
leches maternizadas. Ratones y cabras transgénicas son ahora capaces de producir
anticuerpos humanizados que quizás algún día puedan constituir nuevos fármacos
para el tratamiento del cáncer o de procesos inflamatorios sin que sean rechazados
por el sistema inmune humano. De manera parecida, una amplia gama de animales
han sido preparados con genes humanos para los factores de coagulación. Varias
compañías farmacéuticas están explorando de manera activa esta tecnología. El
beneficio potencial de la producción de proteínas transgénicas incluye la disminución
del costo y la mejora de los rendimientos de producción. Las tecnologías de
transgénicas con implicaciones médicas también se han utilizado en la biotecnología
de plantas ya que ciertas compañías están intentando producir anticuerpos monoclonales
y vacunas en plantas. Esta nueva manera de producir sustancias promete aumentar
la disponibilidad de productos útiles para el ser humano. Tanto si el producto
final se recoge de la leche de cabras, sangre de cerdos o frutas de plantas
tropicales, el potencial de la biotecnología transgénica para cambiar la producción
y administración de fármacos es enorme.
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